Corrección de textos
El lenguaje escrito es uno de los principales canales de comunicación y un vehículo de la trasmisión cultural. Es un medio de difusión para informar, transmitir ideas, opiniones, emociones…: comunicar. Y tal objetivo se logra cuando el texto es cohesivo, coherente y presenta una estructura organizada. Ten siempre presente que la jerarquización de ideas potencia la legibilidad. Del mismo modo que las faltas de ortografía y los errores gramaticales se convierten en un foco de distracción que dificulta la fluidez de la lectura o que las inadecuaciones léxicas empobrecen el escrito, las buenas ideas mal organizadas pueden provocar el abandono de la lectura por generar confusión en el lector, que se ve obligado a interpretar por su cuenta qué es exactamente lo que se le quiere comunicar. Sin duda alguna, ese no es el propósito de alguien que ha entregado su tiempo y su esfuerzo en volcar, sobre el papel o la pantalla, sus conocimientos o ideas.
Como asesora lingüística velo para evitar las incorrecciones tipográficas, ortográficas, gramaticales, para solventar las inadecuaciones léxicas y también para garantizar la eficacia y la intención comunicativa del texto.
La corrección ortotipográfica es imprescindible; la corrección de estilo, más que aconsejable. O quizás tu manuscrito necesite una intervención más profunda, una microedición. Pincha en cada una de las correcciones para saber en qué consisten. De todas formas, te voy a pedir que me envíes un par de páginas del escrito para realizar un diagnóstico. En función de esta evaluación, elaboraré un informe en el que te explicaré las debilidades y fortalezas, así como las necesidades prioritarias para potenciar su efectividad comunicativa, que te remitiré con una muestra de mi trabajo. La decisión final, por supuesto, es tuya.
Ayudo a que el mensaje del manuscrito llegue sin errores y potenciado a su destinatario, sin alterar la esencia y el estilo, respetando en todo momento su originalidad. Ah, y no te tortures, esta intervención no implica que no sepas escribir. Todo escritor, incluso el más respetado, necesita un profesional de la corrección. Cuando escribimos, nos cuesta tomar distancia del texto. El estrecho vínculo que tenemos con cada una de las líneas en las que plasmamos nuestras ideas contamina la objetividad y la capacidad de percibir errores. Y no debes pasar por alto que tu escrito es tu tarjeta de presentación.
• Textos académicos: trabajos de fin de grado, de fin de máster y tesis doctoral de Humanidades y Ciencias Sociales.
• Textos literarios: narrativa, poesía, obras destinadas a concursos literarios, etc.
• Textos divulgativos: humanísticos, sociales, manuales, guías, artículos para blogs, páginas webs, subtítulos de documentales, de vídeos, etc.
No se trata de escribir bien para quedar bien, sino para comunicar mejor